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"AL DR. RAÚL RICARDO ALFONSÍN" (El Norte 22-04-2009)

Hace un tiempo que mi lupa de aumento, ve las cosas desmesuradamente adversas, todo es negativo o no positivo, y por no alterar lo alterado, por no insistir con lo trillado dejé mi pluma al reparo de los tiempos.

Fue entonces que la semana pasada, contemplando tanto archivo del pasado, tanto desborde emocional, acudieron a mi memoria, Don Raúl y aquellos dos amigos que viajaban a verlo, a unirse multitudinariamente a escuchar sus palabras, tan llenas de sueños, tan plenas de nuevos caminos.
Aquellos amigos, correligionario uno y simpatizante el otro, lo sentían muy cerca, es que él hablaba con verbo encendido y convincente, de abrir las fronteras a las libertades, a la democracia y con la misma firmeza de su oratoria era capaz de pedir un médico para tal o cual sector del auditorio, inmenso en proporciones. Inauguró una etapa de espacios abiertos, descomunales, desmesuradamente amplios, que superaban la capacidad de los estadios. Eran épocas de la 9 de Julio, del Monumento a la Bandera, de expresarse sin cadenas, cuando todavía no se habían ido. Y no era poca cosa, porque veníamos del miedo, … y todavía no se habían ido. Luego llegó la euforia, mientras los dos amigos contaban los votos, encerrados en el cuarto de los chicos, correligionarios o no, seguían ese voto a voto, mesa a mesa, distrito a distrito, ávidos de resultados.

El Dr. Raúl Alfonsín ganó una elección emblemática que llenó de esperanzas a no pocos argentinos. Luego el tiempo que todo desgasta y el olvido que todo lo borra, confundió recuerdos, alteró fechas y se burló de quien no pudo, no supo o no … Y los años glorificaron a otros y el país se fue transformando en una larga historia de desaciertos y de largas colas frente a las embajadas. Así pues, nos quedamos sin hijos, sin ilusiones y fogoneamos como pudimos una historia personal que se iba achicando, como la de tantos otros.

Un buen día uno de los amigos se cansó de respirar pesares y allí quedaron las planillas compartidas de aquel voto a voto, que ya no tenía el sabor del reencuentro con la democracia, ya se la había conseguido y pasó a ser cosa de todos los días, tan común que hasta se la ignoraba.

El pasado diciembre, cumplimos (a los trompicones) un cuarto de siglo con la democracia, discutiendo soja si, soja no; retenciones si, retenciones no; campo si, cortes no; elecciones adelantadas, picardías de los unos y los otros.

Y una noche de fines de marzo, se durmió para siempre el Dr. Alfonsín. Se fue como los grandes, ligero de equipaje, dejando miríadas de voces, de manos unidas, de rostros derramando profunda tristeza; senderos de seres purgando su pena, esperando por horas para ver a ese prohombre, para despedir a quien ya estaban extrañando. Fueron días de sincera emoción y duelo ecuménico,

Ojalá tanta despedida plena de reconocimiento y afecto, pula las aristas de la intemperancia y el país se una, como ya lo vimos, en ese homenaje de todos los credos.

Dr. Raúl Ricardo Alfonsín descanse ud. en paz que hay fragancia a futuro en estas Pascuas.



Marta B. Carrillo

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Publicado el: 27-04-2009
Última modificación: 00-00-0000


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