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portal de la palabra virtual portal de la palabra virtualno descansarán nuestros versos portal de la palabra virtualbajo la inerte sábana del olvido portal de la palabra virtualanaMía

TRES AÑOS DE AMOR...

Ricardo últimamente ha estado alterado, nervioso, preocupado, tiene problemas en la oficina. A menudo llega en la madrugada, agotado. Creo que necesita unas merecidas vacaciones porque nuestra relación se ha visto alterada, no obstante cuando estamos juntos, nos olvidamos del mundo. Hoy cumplimos tres años de relaciones, parece un instante desde que decidimos compartir nuestra existencia. No todo ha sido color de rosa, han habido diferencias que han ocasionado breves separaciones de 2 ó 3 días, éstas han sido el detonante que comprueba que no podemos vivir separados, los re-encuentros han sido maravillosos, el amor perdona todo.

Hoy cenaremos fuera, Ricardo ya no debe dilatar..., ya está aquí..., acaba de abrir la puerta, viene hablando por el celular, parece que está disgustado, profiere algunas maldiciones y apaga el teléfono. Comienza a tirar algunos objetos, está furioso, lo que tiene a su alcance lo toma entre sus manos y lo tira al suelo. Un miedo repentino me invade.

Entra en la recámara y me toma entre sus manos, me mira con cariño, de súbito palidece, recuerda la llamada telefónica, la ira de nuevo lo envuelve, me golpea, me insulta, creo que será mi fin...

Llevo poco más de media hora en este lugar, junto a la avenida, estoy temblando, la espesa bruma cubre con su manto la ciudad, siento que voy a desfallecer... Odiar a Ricardo no podría, lo amo tanto... Estoy paralizado por el miedo..., escucho ruidos extraños y vislumbro una luz ambarina a lo lejos...

De pronto una voz, si es la voz de Ricardo que como un eco llega hacía mi, no lo veo a causa de la niebla, pero sí es su voz, viene a buscarme, ¡está arrepentido!, sus pasos apresurados los reconocería en el lugar más recóndito de la tierra, son inconfundibles sus pisadas. La luz ámbar está a unos cuantos metros y el ruido es insoportable. El terror me tiene paralizado..., los gritos angustiados de Ricardo se escuchan más cercanos, sin embargo todo se oscurece y gira a mi alrededor..., Ricardo a punto de tomarme, me ha perdido... Bajo toneladas de basura y tierra, compactados están los zapatos viejos que fueron succionados por la barredora municipal, en uno de ellos se encontraba el reloj de oro Rolex de Ricardo.


GÉMINIS

Copyright © Todos los derechos reservados.

Publicado el: 15-12-2002
Última modificación: 00-00-0000


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TRES AÑOS DE AMOR...

Ricardo últimamente ha estado alterado, nervioso, preocupado, tiene problemas en la oficina. A menudo llega en la madrugada, agotado. Creo que necesita unas merecidas vacaciones porque nuestra relación se ha visto alterada, no obstante cuando estamos juntos, nos olvidamos del mundo. Hoy cumplimos tres años de relaciones, parece un instante desde que decidimos compartir nuestra existencia. No todo ha sido color de rosa, han habido diferencias que han ocasionado breves separaciones de 2 ó 3 días, éstas han sido el detonante que comprueba que no podemos vivir separados, los re-encuentros han sido maravillosos, el amor perdona todo.

Hoy cenaremos fuera, Ricardo ya no debe dilatar..., ya está aquí..., acaba de abrir la puerta, viene hablando por el celular, parece que está disgustado, profiere algunas maldiciones y apaga el teléfono. Comienza a tirar algunos objetos, está furioso, lo que tiene a su alcance lo toma entre sus manos y lo tira al suelo. Un miedo repentino me invade.

Entra en la recámara y me toma entre sus manos, me mira con cariño, de súbito palidece, recuerda la llamada telefónica, la ira de nuevo lo envuelve, me golpea, me insulta, creo que será mi fin...

Llevo poco más de media hora en este lugar, junto a la avenida, estoy temblando, la espesa bruma cubre con su manto la ciudad, siento que voy a desfallecer... Odiar a Ricardo no podría, lo amo tanto... Estoy paralizado por el miedo..., escucho ruidos extraños y vislumbro una luz ambarina a lo lejos...

De pronto una voz, si es la voz de Ricardo que como un eco llega hacía mi, no lo veo a causa de la niebla, pero sí es su voz, viene a buscarme, ¡está arrepentido!, sus pasos apresurados los reconocería en el lugar más recóndito de la tierra, son inconfundibles sus pisadas. La luz ámbar está a unos cuantos metros y el ruido es insoportable. El terror me tiene paralizado..., los gritos angustiados de Ricardo se escuchan más cercanos, sin embargo todo se oscurece y gira a mi alrededor..., Ricardo a punto de tomarme, me ha perdido... Bajo toneladas de basura y tierra, compactados están los zapatos viejos que fueron succionados por la barredora municipal, en uno de ellos se encontraba el reloj de oro Rolex de Ricardo.


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