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portal de la palabra virtual portal de la palabra virtualno descansarán nuestros versos portal de la palabra virtualbajo la inerte sábana del olvido portal de la palabra virtualanaMía

La Mente, esa Gran Desconocida.

Las primeras impresiones, e ideas, de todo ser humano permanecen profundamente grabadas en la mente. Ese gran ordenador. En el cual inconscientemente quedan impresas las emociones; tanto positivas, como negativas.

Por lo general, son estas últimas las causantes de bloqueos, e insatisfacciones.
De no ser detectadas a tiempo llegan a somatizarse en
problemas, que afectaran al cuerpo más denso - al físico -, con las consecuentes molestias y enfermedades.

La mente como buen estratega que es, poco a poco va manipulando nuestra voluntad adueñandose de nuestro control y salud. Por consiguiente, es muy importante instruir los sensibles oidos de los niños desde su más temprana edad, con palabras y hechos positivos y felices.

De lo contrario, cualquier situación de temor, odio, indiferencia, o desamor queda de forma irreparable codificada en su ordenador personal.

Esa mente alocada donde el subconsciente capta cualquier desequilibrio, para hacerlo fatalmente suyo.

De este modo vemos, como muchos niños crecen con esta pesada carga- aún sin darse cuenta-, convirtiéndose en adultos temerosos. Llenos de traumas y bloqueos.. Lo que desencadena una gran infelicidad.

Pienso, que lo más acertado, es contemplar el miedo de frente, y de este modo dejará de molestarnos.
Cuando es es consciente, de lo que nos aqueja y preocupa, es el momento de cambiar.

Sino se puede variar, la mejor opción, es cambiarnos a nosotros.
Nada tan sencillo como adaptarnos de forma adulta e inteligente a los desafios, que la vida nos va poniendo.

Tenemos que ser fuertes, y luchar ante la adversidad, sin permitir que la "manipuladora" mente tome las riendas de las situaciones.

De este modo, seremos nosostros los que controlemos a la mente, y no ella a nosotros. Es como un mono loco, que incansablemente anda dando saltos. Siempre en activo. Hasta cuando dormimos.

De ahí, lo importante de un buen dominio sobre ella.
No debemos olvidar, que ella está a nuestro servicio.
Es nuestra mejor aliada, siempre que no la dejemos dispersarse en un torbellino de pensamientos.

Aquietar la mente, es alcanzar la paz, que todos buscamos incansablemente.


mabel

Copyright © Todos los derechos reservados.

Publicado el: 02-06-2003
Última modificación: 00-00-0000


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La Mente, esa Gran Desconocida.

Las primeras impresiones, e ideas, de todo ser humano permanecen profundamente grabadas en la mente. Ese gran ordenador. En el cual inconscientemente quedan impresas las emociones; tanto positivas, como negativas.

Por lo general, son estas últimas las causantes de bloqueos, e insatisfacciones.
De no ser detectadas a tiempo llegan a somatizarse en
problemas, que afectaran al cuerpo más denso - al físico -, con las consecuentes molestias y enfermedades.

La mente como buen estratega que es, poco a poco va manipulando nuestra voluntad adueñandose de nuestro control y salud. Por consiguiente, es muy importante instruir los sensibles oidos de los niños desde su más temprana edad, con palabras y hechos positivos y felices.

De lo contrario, cualquier situación de temor, odio, indiferencia, o desamor queda de forma irreparable codificada en su ordenador personal.

Esa mente alocada donde el subconsciente capta cualquier desequilibrio, para hacerlo fatalmente suyo.

De este modo vemos, como muchos niños crecen con esta pesada carga- aún sin darse cuenta-, convirtiéndose en adultos temerosos. Llenos de traumas y bloqueos.. Lo que desencadena una gran infelicidad.

Pienso, que lo más acertado, es contemplar el miedo de frente, y de este modo dejará de molestarnos.
Cuando es es consciente, de lo que nos aqueja y preocupa, es el momento de cambiar.

Sino se puede variar, la mejor opción, es cambiarnos a nosotros.
Nada tan sencillo como adaptarnos de forma adulta e inteligente a los desafios, que la vida nos va poniendo.

Tenemos que ser fuertes, y luchar ante la adversidad, sin permitir que la "manipuladora" mente tome las riendas de las situaciones.

De este modo, seremos nosostros los que controlemos a la mente, y no ella a nosotros. Es como un mono loco, que incansablemente anda dando saltos. Siempre en activo. Hasta cuando dormimos.

De ahí, lo importante de un buen dominio sobre ella.
No debemos olvidar, que ella está a nuestro servicio.
Es nuestra mejor aliada, siempre que no la dejemos dispersarse en un torbellino de pensamientos.

Aquietar la mente, es alcanzar la paz, que todos buscamos incansablemente.


mabel

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