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portal de la palabra virtual portal de la palabra virtualno descansarán nuestros versos portal de la palabra virtualbajo la inerte sábana del olvido portal de la palabra virtualanaMía

LA PUERTA

¿Qué habrá detrás de la puerta?. Esa puerta permanecía siempre cerrada. Ninguna persona había entrado a esa habitación desde hacía ya más de 50 años. La curiosidad era enorme y cada día sentía que una fuerza imperiosa me arrastraba a adivinar cuál era el secreto de aquella recámara. Alrededor de las dos de la mañana, desperté y de inmediato me dirigí hacía la misteriosa habitación iluminada por la luz de un candelabro de plata, heredado de los abuelos.Para mi sorpresa, la puerta estaba abierta y una luz amarillenta se veía a lo lejos. Entré no sin temor..., la habitación era muy grande, había muebles estilo Luis XV y a lo lejos, en una mecedora, estaba
una anciana, tenía un libro muy viejo entre sus manos... Me miró muy largamente, sus ojos grises, brillaban como dos luceros, su mirada era dulce, se incorporó de su asiento, tomó mi mano,me abrazó, y sin pronunciar palabra colocó una llave en mi bolsillo. No sabía qué pasaba, no sabía si vivía una pesadilla o estaba en otro mundo, o quizá me había vuelto una sonámbula...

Al día siguiente al despertar, hurgué en mis bolsillos y encontré una llave de oro, alargada, con la el perfil de una anciana..., y descansaba sobre un cofre también de oro. Era increíble, no salía de mi asombro, ¿cómo era posible todo esto... qué estaba pasando?... Abrí el cofre y encontré una carta:

Para ti, querida tataranieta, fuiste la única de mis descendientas que quisiste averiguar qué había en esa recámara y que al ver mi retrato, en tu corazón querías saber cómo había sido tu tatarabuela... Fui una mujer fuerte, trabajé en la finca Estrella, la que heredó tu abuelo... Hice mi testamento, pero no lo encontró ningún miembro de la familia, lo escondí premeditadamente.., no merecían mi herencia, nunca me dieron su amor ni su cariño. Tú querida jovencita muchas veces pensabas en mi al ver mi retrato, mi fortuna es para ti y tu descendencia. Levanta la tapa del fondo del cofre, allí está guardado el testamento. Eres heredera de una cuantiosa fortuna. Tu alma es limpia y bella.
Ayer me viste por unos instantes, yo misma te entregué la llave. Yo soy tu tatarabuelita, al fin descansará mi alma en paz.


GÉMINIS

Copyright © Todos los derechos reservados.

Publicado el: 05-06-2003
Última modificación: 13-06-2003


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LA PUERTA

¿Qué habrá detrás de la puerta?. Esa puerta permanecía siempre cerrada. Ninguna persona había entrado a esa habitación desde hacía ya más de 50 años. La curiosidad era enorme y cada día sentía que una fuerza imperiosa me arrastraba a adivinar cuál era el secreto de aquella recámara. Alrededor de las dos de la mañana, desperté y de inmediato me dirigí hacía la misteriosa habitación iluminada por la luz de un candelabro de plata, heredado de los abuelos.Para mi sorpresa, la puerta estaba abierta y una luz amarillenta se veía a lo lejos. Entré no sin temor..., la habitación era muy grande, había muebles estilo Luis XV y a lo lejos, en una mecedora, estaba
una anciana, tenía un libro muy viejo entre sus manos... Me miró muy largamente, sus ojos grises, brillaban como dos luceros, su mirada era dulce, se incorporó de su asiento, tomó mi mano,me abrazó, y sin pronunciar palabra colocó una llave en mi bolsillo. No sabía qué pasaba, no sabía si vivía una pesadilla o estaba en otro mundo, o quizá me había vuelto una sonámbula...

Al día siguiente al despertar, hurgué en mis bolsillos y encontré una llave de oro, alargada, con la el perfil de una anciana..., y descansaba sobre un cofre también de oro. Era increíble, no salía de mi asombro, ¿cómo era posible todo esto... qué estaba pasando?... Abrí el cofre y encontré una carta:

Para ti, querida tataranieta, fuiste la única de mis descendientas que quisiste averiguar qué había en esa recámara y que al ver mi retrato, en tu corazón querías saber cómo había sido tu tatarabuela... Fui una mujer fuerte, trabajé en la finca Estrella, la que heredó tu abuelo... Hice mi testamento, pero no lo encontró ningún miembro de la familia, lo escondí premeditadamente.., no merecían mi herencia, nunca me dieron su amor ni su cariño. Tú querida jovencita muchas veces pensabas en mi al ver mi retrato, mi fortuna es para ti y tu descendencia. Levanta la tapa del fondo del cofre, allí está guardado el testamento. Eres heredera de una cuantiosa fortuna. Tu alma es limpia y bella.
Ayer me viste por unos instantes, yo misma te entregué la llave. Yo soy tu tatarabuelita, al fin descansará mi alma en paz.


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Publicado el: 05-06-2003
Última modificación: 13-06-2003


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