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Las puñeteras estadisticas (monólogo de humor)

¡Oigan! ¿De verdad que ustedes no están agobiados, liados con tantas estadísticas?. Pues yo si, y mucho. Cada vez estoy más convencida que estoy manipulada, dirigida y condicionada por las estadísticas de la puñeta. Todo se mueve alrededor de ellas.
Por culpa de las estadísticas me privé durante mucho tiempo de mi dorado y sabroso aceite de oliva (era perjudicial) y ahora resulta que las estadísticas dicen que es milagroso y que no debemos dejarlo de tomar.
Hoy en día, los padres jóvenes, crían a sus hijos según las revistas y las revistas dan consejos e instrucciones según las estadísticas. Pongamos algunos casos, algunos ejemplos:
Todos los adultos que andamos por ahí vivitos y coleando; no se si ustedes lo sabrán, hemos corrido grandes peligros de pequeños y ¿saben por qué? Pues por una serie de cosas que hicieron con nosotros. (claro por no tener no teníamos ni estadísticas) Nuestros culitos fueron rebozados con perfumados talquitos, ¡pues muy mal hecho! El talco está prohibido en los bebés, no es aconsejable. Cuando nos hacíamos caquita, o se la hacían nuestros hijos, ¿cómo se limpiaba? Pues con una esponja suave y algún jabón liquido para bebés, bueno pues ahora si el culito es el de una niña, se le limpia con una toallita perfumada PERO.... pero; ¡ojo al dato! La toallita tiene que ser pasada de arriba para abajo, jamás de abajo para arriba. Cuando una madre abre el pañal y se encuentra esa plasta que a veces llega hasta la barbilla del niño, ¿se acordará la madre de la dirección que debe llevar la toallita? Pues a recordar majas, a recordar, hay que comenzar por la zona del ombligo hacia abajo. Todos, todos nosotros nos hemos hecho nuestras cositas encima ¿no? y nuestras madres y nuestra generación colocábamos pañales, pañales si, pañales iguales que los que usó la Virgen María, que los lavaba y los tendía en el romero mientras los angelitos cantaban (este dato lo se por el villancico), bueno pues cuando llegaron los pañales de usar y tirar, creo recordar sobre el año 71 ó 72, que por cierto fue un gran invento, para las madres, claro, porqué los padres de aquella época no cambiaban ni lavaban, ni planchaban pañales, se limitaban a decir “fooo”, fue una gran comodidad, pero se pusieron a estudiar y a investigar al pañal y según las estadísticas sacaron la conclusión que los niños mean para arriba y las niñas para abajo y hay que tener cuidado cuando compras un paquete de pañales, los hay de niños y de niñas.
El encantador y tranquilizante taca-taca, a olvidarlos señores, causa deformaciones, así que cuando veamos caminar a algún adulto con las piernas algo deformadas, ya saben, o tubo taca-taca, o lo rebozaron de talco, o la madre no supo comprar los pañales adecuados. (¡que cosas! ¿no?)
¡Ni se le ocurra limpiarle los mocos a un bebé! Tienen que usar la bomba saca-mocos. (¡que cosas! ¿no?)
Los adultos de hoy en día somos unos héroes anónimos, hemos podido llegar a nuestra edad rozando constantemente el peligro desde que nos metieron en la boca una chupa que no estaba homologada y en el culito una ramita de perejil para el estreñimiento.
Fin del monólogo.




Mercedes A. Alexandre

Copyright © Todos los derechos reservados.

Publicado el: 09-06-2003
Última modificación: 00-00-0000


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Las puñeteras estadisticas (monólogo de humor)

¡Oigan! ¿De verdad que ustedes no están agobiados, liados con tantas estadísticas?. Pues yo si, y mucho. Cada vez estoy más convencida que estoy manipulada, dirigida y condicionada por las estadísticas de la puñeta. Todo se mueve alrededor de ellas.
Por culpa de las estadísticas me privé durante mucho tiempo de mi dorado y sabroso aceite de oliva (era perjudicial) y ahora resulta que las estadísticas dicen que es milagroso y que no debemos dejarlo de tomar.
Hoy en día, los padres jóvenes, crían a sus hijos según las revistas y las revistas dan consejos e instrucciones según las estadísticas. Pongamos algunos casos, algunos ejemplos:
Todos los adultos que andamos por ahí vivitos y coleando; no se si ustedes lo sabrán, hemos corrido grandes peligros de pequeños y ¿saben por qué? Pues por una serie de cosas que hicieron con nosotros. (claro por no tener no teníamos ni estadísticas) Nuestros culitos fueron rebozados con perfumados talquitos, ¡pues muy mal hecho! El talco está prohibido en los bebés, no es aconsejable. Cuando nos hacíamos caquita, o se la hacían nuestros hijos, ¿cómo se limpiaba? Pues con una esponja suave y algún jabón liquido para bebés, bueno pues ahora si el culito es el de una niña, se le limpia con una toallita perfumada PERO.... pero; ¡ojo al dato! La toallita tiene que ser pasada de arriba para abajo, jamás de abajo para arriba. Cuando una madre abre el pañal y se encuentra esa plasta que a veces llega hasta la barbilla del niño, ¿se acordará la madre de la dirección que debe llevar la toallita? Pues a recordar majas, a recordar, hay que comenzar por la zona del ombligo hacia abajo. Todos, todos nosotros nos hemos hecho nuestras cositas encima ¿no? y nuestras madres y nuestra generación colocábamos pañales, pañales si, pañales iguales que los que usó la Virgen María, que los lavaba y los tendía en el romero mientras los angelitos cantaban (este dato lo se por el villancico), bueno pues cuando llegaron los pañales de usar y tirar, creo recordar sobre el año 71 ó 72, que por cierto fue un gran invento, para las madres, claro, porqué los padres de aquella época no cambiaban ni lavaban, ni planchaban pañales, se limitaban a decir “fooo”, fue una gran comodidad, pero se pusieron a estudiar y a investigar al pañal y según las estadísticas sacaron la conclusión que los niños mean para arriba y las niñas para abajo y hay que tener cuidado cuando compras un paquete de pañales, los hay de niños y de niñas.
El encantador y tranquilizante taca-taca, a olvidarlos señores, causa deformaciones, así que cuando veamos caminar a algún adulto con las piernas algo deformadas, ya saben, o tubo taca-taca, o lo rebozaron de talco, o la madre no supo comprar los pañales adecuados. (¡que cosas! ¿no?)
¡Ni se le ocurra limpiarle los mocos a un bebé! Tienen que usar la bomba saca-mocos. (¡que cosas! ¿no?)
Los adultos de hoy en día somos unos héroes anónimos, hemos podido llegar a nuestra edad rozando constantemente el peligro desde que nos metieron en la boca una chupa que no estaba homologada y en el culito una ramita de perejil para el estreñimiento.
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