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portal de la palabra virtual portal de la palabra virtualno descansarán nuestros versos portal de la palabra virtualbajo la inerte sábana del olvido portal de la palabra virtualanaMía

Sobre el sentimiento, sobre el silencio.

Esta es una historia personal con intención de reflexión para quien viva algo similar....


“Hay tantas cosas que no pueden juzgarse sin el corazón, que si el corazón falta, la razón debe desatinar necesariamente”
Alejandro Vinet.

“Silencio es hablar calladamente con su propio dolor, y sujetarlo hasta que se convierta en vuelo, en plegaria o en canto”
Alberto Masferrer.



Te escuchaba en estas noches con profunda atención, tus palabras llegaban a mí, reflexionando tú, sobre la necedad que a veces tenemos en mantener relaciones de pareja que nunca feliz nos han hecho. Reflexionabas y te hacías una sola pregunta, ¿por qué seguir en un estar con alguien que no es capaz de aceptar que la relación no funciona? y enumerabas algunas cosas , pero la principal el no querer compartir un mismo techo, el negarse la oportunidad de formar un hogar. Y al llegar a este momento te pregunté y te vuelvo a preguntar. Si el sentimiento que nos une es tan fuerte, si como dices sólo conmigo has sido feliz en tu vida, ¿ qué te ha impedido el que hayas perdido ya un año, un tiempo precioso de haber vivido la felicidad que tanto añoras vivir? ¿ qué sentimiento te ha impedido el ser feliz conmigo? ¿qué cosas han sido más importantes que tú y que yo? ¿No será acaso que aún albergas sentimientos hacía quien era y que no puedes dejar atrás, desprenderte de lo que los unió? ¿ No será acaso que no quieres admitir que fallaste en lo que creías iba a ser tu destino en pareja hasta el final? ¿ No será que te cuesta admitir que te equivocaste? ¿ Será acaso que al ocultarme tu vida ocultaste tus sentimientos hacia otras que también han sido y son para ti? ... y ahora...
tu sentimiento, los que ahora dices sentir para conmigo te sobrepasaron y no sabes ¿qué hacer?
Cuántas veces nos negamos el derecho que tenemos de vivir tiempos felices por la terquedad de mantener lo que nada nos deja y lo que creemos ha sido lo seguro en nosotros para la vida que vivimos.
Cuántas veces dejamos pasar la felicidad que nos regala el destino, Dios o como lo quieras llamar, por seguir en un camino que se ha llenado de espinas y de abrojos que son tan fáciles de dejar si se tiene la valentía para hacerlo.
Cuántas veces dejamos en los hijos que ya son grandes y con propia vida, el sentimiento que es propio, que nos pertenece porque es la vida que sólo tenemos una vez y que ya se nos agota.
Cuántas veces dejamos que la cobardía nos nos deje tomar la decisión correcta o la loca o la que nos dicta el corazón, para seguir un camino pleno de momentos felices en el tiempo tan corto que nos queda por vivir.
Cuántas veces perdemos lo más por lo menos por racionalizar lo que la razón a veces debe desatinar.

Y el silencio que nos inunda cuando no tenemos ya argumentos que sustenten el no vivir el sentimiento que dejamos correr con frenos estúpidos a la altura del otoño que se vive, se vuelve dolor y pena y angustia y desesperanza y horas menguadas y un sentir que ya el dolor de la ausencia es superior a la conformidad de un vivir de palabras que a la final son sólo eso, palabras que el viento se lleva y que al tener sólo ellas el peso del mantener el amor se tornan hilos finos y frágiles, susceptibles de romperse en cualquier momento, a pesar de lo que son en el fondo de todo, pero que al no sentir que hay sustento en las obras , se vuelven sal y agua en el sentimiento y sólo silencio tratando de sujetarlo para que se convierta en algo más que vuelo, plegaria o canto.
Gritemos el amor que se siente , vivamos el sentimiento y el estar juntos, hagamos del silencio en compañía todo lo que el silencio llena con la bulla del amor.
¡Atrévete a ser feliz...!


Migdalia B. Mansilla R.
Agosto 20 de 2003


Migbet

Copyright © Todos los derechos reservados.

Publicado el: 21-08-2003
Última modificación: 26-08-2003


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Esta es una historia personal con intención de reflexión para quien viva algo similar....


“Hay tantas cosas que no pueden juzgarse sin el corazón, que si el corazón falta, la razón debe desatinar necesariamente”
Alejandro Vinet.

“Silencio es hablar calladamente con su propio dolor, y sujetarlo hasta que se convierta en vuelo, en plegaria o en canto”
Alberto Masferrer.



Te escuchaba en estas noches con profunda atención, tus palabras llegaban a mí, reflexionando tú, sobre la necedad que a veces tenemos en mantener relaciones de pareja que nunca feliz nos han hecho. Reflexionabas y te hacías una sola pregunta, ¿por qué seguir en un estar con alguien que no es capaz de aceptar que la relación no funciona? y enumerabas algunas cosas , pero la principal el no querer compartir un mismo techo, el negarse la oportunidad de formar un hogar. Y al llegar a este momento te pregunté y te vuelvo a preguntar. Si el sentimiento que nos une es tan fuerte, si como dices sólo conmigo has sido feliz en tu vida, ¿ qué te ha impedido el que hayas perdido ya un año, un tiempo precioso de haber vivido la felicidad que tanto añoras vivir? ¿ qué sentimiento te ha impedido el ser feliz conmigo? ¿qué cosas han sido más importantes que tú y que yo? ¿No será acaso que aún albergas sentimientos hacía quien era y que no puedes dejar atrás, desprenderte de lo que los unió? ¿ No será acaso que no quieres admitir que fallaste en lo que creías iba a ser tu destino en pareja hasta el final? ¿ No será que te cuesta admitir que te equivocaste? ¿ Será acaso que al ocultarme tu vida ocultaste tus sentimientos hacia otras que también han sido y son para ti? ... y ahora...
tu sentimiento, los que ahora dices sentir para conmigo te sobrepasaron y no sabes ¿qué hacer?
Cuántas veces nos negamos el derecho que tenemos de vivir tiempos felices por la terquedad de mantener lo que nada nos deja y lo que creemos ha sido lo seguro en nosotros para la vida que vivimos.
Cuántas veces dejamos pasar la felicidad que nos regala el destino, Dios o como lo quieras llamar, por seguir en un camino que se ha llenado de espinas y de abrojos que son tan fáciles de dejar si se tiene la valentía para hacerlo.
Cuántas veces dejamos en los hijos que ya son grandes y con propia vida, el sentimiento que es propio, que nos pertenece porque es la vida que sólo tenemos una vez y que ya se nos agota.
Cuántas veces dejamos que la cobardía nos nos deje tomar la decisión correcta o la loca o la que nos dicta el corazón, para seguir un camino pleno de momentos felices en el tiempo tan corto que nos queda por vivir.
Cuántas veces perdemos lo más por lo menos por racionalizar lo que la razón a veces debe desatinar.

Y el silencio que nos inunda cuando no tenemos ya argumentos que sustenten el no vivir el sentimiento que dejamos correr con frenos estúpidos a la altura del otoño que se vive, se vuelve dolor y pena y angustia y desesperanza y horas menguadas y un sentir que ya el dolor de la ausencia es superior a la conformidad de un vivir de palabras que a la final son sólo eso, palabras que el viento se lleva y que al tener sólo ellas el peso del mantener el amor se tornan hilos finos y frágiles, susceptibles de romperse en cualquier momento, a pesar de lo que son en el fondo de todo, pero que al no sentir que hay sustento en las obras , se vuelven sal y agua en el sentimiento y sólo silencio tratando de sujetarlo para que se convierta en algo más que vuelo, plegaria o canto.
Gritemos el amor que se siente , vivamos el sentimiento y el estar juntos, hagamos del silencio en compañía todo lo que el silencio llena con la bulla del amor.
¡Atrévete a ser feliz...!


Migdalia B. Mansilla R.
Agosto 20 de 2003


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Publicado el: 21-08-2003
Última modificación: 26-08-2003


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