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portal de la palabra virtual portal de la palabra virtualno descansarán nuestros versos portal de la palabra virtualbajo la inerte sábana del olvido portal de la palabra virtualanaMía

VISION IV

En sueños me llevó el ángel hasta el mar y me dijo: Mira.
Y me vi parado sobre el agua como si estuviera en la tierra.
Nuevamente me dijo: Mira.
Y vi en el horizonte la silueta de una ciudad que nacía desde la costa. Sus edificaciones eran mucho más altas que las torres de Babilonia. Verdaderamente llegaban al cielo.
Enormes pájaros de metal volaban sobre la ciudad sin mover sus alas y gritaban muy fuerte.
Entonces el ángel volvió a decirme: Mira.
Una gigantesca imagen de cobre emergió frente a mí. Estaba montada sobre un pedestal y de espaldas a la ciudad.
Era una mujer con una corona sobre la cabeza. A sus pies se observaba una cadena con los eslabones rotos.
Su brazo derecho, en alto, empuñaba una antorcha encendida. Su mano izquierda estaba baja y con ella sostenía una tabla con escrituras.
Yo pregunté al ángel que decía allí y me dijo que era la fecha en que había sido fundada esa ciudad: cuatro de julio del año un mil setecientos setenta y seis.
Después me pidió que anotara dos medidas: su altura, ciento dos codos(1) y su peso, cinco mil cuatrocientos noventa talentos(2).
Pregunté al ángel el nombre del pueblo que veía y me lo dijo: Unión de pueblos del septentrión.
Mirando atónito el fabuloso tamaño de la estatua y las altísimas construcciones de la ciudad, pensé dentro de mi corazón que ese reino era más poderoso que el reino de Babilonia donde me encontraba cautivo.
El ángel leyó mis pensamientos y me reveló que así era y que dominaría toda la tierra por muchos años.
Tres generaciones de hombres(3) han pasado desde su fundación –agregó. El momento que estás viendo corresponde a la cuarta. Será la generación que decida el futuro del reino. Tú lo sabes, todos los reinos son de DIOS. Si esta generación no lo comprende, será rápida e inevitable su caída. Si lo entiende y favorece la sumisión verdadera al DIOS invisible, actuando con justicia y amor a la verdad y extendiendo su mano a todos los pueblos como a hijos amados, el reino será eterno. Para esto le fue dado el poder; tú sabes que sólo en DIOS está nuestra verdad.
Entonces le pregunté si el reino cumpliría los deseos de DIOS.
Ahora dejarás este sueño –me dijo- y reposarás serenamente. Cuando despiertes escribirás lo que viste y te dije. Algún día el reino lo leerá y sabrán que hablas de ellos.
Y en ese momento, ¿Cumplirán o caerán? –insistí.
El ángel me abrazó y me habló al oído: Cuando sea el tiempo, tú lo verás.


(1) 46 metros
(2) 225 toneladas
(3) 210 años


Daniel Adrián Madeiro

Copyright © Todos los derechos reservados.

Publicado el: 28-04-2004
Última modificación: 00-00-0000


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VISION IV

En sueños me llevó el ángel hasta el mar y me dijo: Mira.
Y me vi parado sobre el agua como si estuviera en la tierra.
Nuevamente me dijo: Mira.
Y vi en el horizonte la silueta de una ciudad que nacía desde la costa. Sus edificaciones eran mucho más altas que las torres de Babilonia. Verdaderamente llegaban al cielo.
Enormes pájaros de metal volaban sobre la ciudad sin mover sus alas y gritaban muy fuerte.
Entonces el ángel volvió a decirme: Mira.
Una gigantesca imagen de cobre emergió frente a mí. Estaba montada sobre un pedestal y de espaldas a la ciudad.
Era una mujer con una corona sobre la cabeza. A sus pies se observaba una cadena con los eslabones rotos.
Su brazo derecho, en alto, empuñaba una antorcha encendida. Su mano izquierda estaba baja y con ella sostenía una tabla con escrituras.
Yo pregunté al ángel que decía allí y me dijo que era la fecha en que había sido fundada esa ciudad: cuatro de julio del año un mil setecientos setenta y seis.
Después me pidió que anotara dos medidas: su altura, ciento dos codos(1) y su peso, cinco mil cuatrocientos noventa talentos(2).
Pregunté al ángel el nombre del pueblo que veía y me lo dijo: Unión de pueblos del septentrión.
Mirando atónito el fabuloso tamaño de la estatua y las altísimas construcciones de la ciudad, pensé dentro de mi corazón que ese reino era más poderoso que el reino de Babilonia donde me encontraba cautivo.
El ángel leyó mis pensamientos y me reveló que así era y que dominaría toda la tierra por muchos años.
Tres generaciones de hombres(3) han pasado desde su fundación –agregó. El momento que estás viendo corresponde a la cuarta. Será la generación que decida el futuro del reino. Tú lo sabes, todos los reinos son de DIOS. Si esta generación no lo comprende, será rápida e inevitable su caída. Si lo entiende y favorece la sumisión verdadera al DIOS invisible, actuando con justicia y amor a la verdad y extendiendo su mano a todos los pueblos como a hijos amados, el reino será eterno. Para esto le fue dado el poder; tú sabes que sólo en DIOS está nuestra verdad.
Entonces le pregunté si el reino cumpliría los deseos de DIOS.
Ahora dejarás este sueño –me dijo- y reposarás serenamente. Cuando despiertes escribirás lo que viste y te dije. Algún día el reino lo leerá y sabrán que hablas de ellos.
Y en ese momento, ¿Cumplirán o caerán? –insistí.
El ángel me abrazó y me habló al oído: Cuando sea el tiempo, tú lo verás.


(1) 46 metros
(2) 225 toneladas
(3) 210 años


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Publicado el: 28-04-2004
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