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Lánguida Hechicera



Las mariposas, que revoltosas en el bosque, jugueteaban, hoy fueron asustadas. Por la Hada de la tristeza, Hada gris, que llora sus penas.

Vuelan a su alrededor, se acercan para consolarla.

Ya no desea, mas mariposas en sus bosques, en sus ríos o en su alma.

Llora y de cada lagrima, surge un copo de nieve, que lentamente congela a todos, suspendidos por su hechizo.
Se ve como poco a poco, sus amados seres se ponen rígidos, estatuas de hielo se van haciendo por todos lados.

No hay ruidos, las hadas, los duendes, mariposas, aves nada...

Lanza un conjuro, pide a la madre tierra, al viento del norte, del sur, del este y del oeste que cubran nuevamente su bosque con esa capela invisible.
Que no permita la entrada ni la salida de nada ni de nadie.
Su plegaria es escuchada, es plena primavera y en el bosque sigue siendo invierno.
Tristes las aves ya no anidad, no cantan en el bosque de la hada gris. Se marcharon a otros lugares.
Solo alguien se muestra feliz, desde un risco águila contenta, limpia su plumaje... ¡Carnes nuevas, presas que consumir!, ya que el bosque lánguido ofrecía protección a las pequeñas aves y otros animales.
Inicio casi de primavera y como hace algunos años esta es una fatua quimera.
Hada gris, hada triste, ya no escribe mas, no resiste.
Sus alas rotas, las tira y se postra en su lecho...
Soñando de hoy, hasta la eternidad pero siempre, siempre en fría soledad.

Entre los fresnos y pinos helados 10305


Cinnerea

Copyright © Todos los derechos reservados.

Publicado el: 04-06-2005
Última modificación: 00-00-0000


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Lánguida Hechicera



Las mariposas, que revoltosas en el bosque, jugueteaban, hoy fueron asustadas. Por la Hada de la tristeza, Hada gris, que llora sus penas.

Vuelan a su alrededor, se acercan para consolarla.

Ya no desea, mas mariposas en sus bosques, en sus ríos o en su alma.

Llora y de cada lagrima, surge un copo de nieve, que lentamente congela a todos, suspendidos por su hechizo.
Se ve como poco a poco, sus amados seres se ponen rígidos, estatuas de hielo se van haciendo por todos lados.

No hay ruidos, las hadas, los duendes, mariposas, aves nada...

Lanza un conjuro, pide a la madre tierra, al viento del norte, del sur, del este y del oeste que cubran nuevamente su bosque con esa capela invisible.
Que no permita la entrada ni la salida de nada ni de nadie.
Su plegaria es escuchada, es plena primavera y en el bosque sigue siendo invierno.
Tristes las aves ya no anidad, no cantan en el bosque de la hada gris. Se marcharon a otros lugares.
Solo alguien se muestra feliz, desde un risco águila contenta, limpia su plumaje... ¡Carnes nuevas, presas que consumir!, ya que el bosque lánguido ofrecía protección a las pequeñas aves y otros animales.
Inicio casi de primavera y como hace algunos años esta es una fatua quimera.
Hada gris, hada triste, ya no escribe mas, no resiste.
Sus alas rotas, las tira y se postra en su lecho...
Soñando de hoy, hasta la eternidad pero siempre, siempre en fría soledad.

Entre los fresnos y pinos helados 10305


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