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portal de la palabra virtual portal de la palabra virtualno descansarán nuestros versos portal de la palabra virtualbajo la inerte sábana del olvido portal de la palabra virtualanaMía

VERANO SEVILLANO

Recuerdo aquel verano,
aquel verano sevillano,
donde el Sol se convertía
en un cacique tirano.

Lanzas moras hechas de fuego
Nacían del Sol
clavándose en los cuerpos.
Eran... como estocás de muerte,
como sí el Sol sevillano
se sintiera Manolete.

La siesta se nos rompía
por voces de pregoneros.
¡El barquillero, el sillero!
¡El remendón de pucheros!
Y algún viejo colchonero
que varando gastadas lanas
desbarataba los sueños
y los lanzaba a los cielos.

Esterones de basto esparto,
que daban sombras de encaje
a los sudorosos cuerpos,
a las paredes blancas del cuarto
de aquellas sensuales tardes.

¡Rizos pegaos como besos!
en mejillas ardientes,
en frentes llenas de deseos.
¡Siestas de mi Andalucía!
¡Siestas llenas de respeto!

Camas oliendo almidón
de algún embozo revuelto.
Sueños inalcanzables,
que al despertar se morían.


Los barrios estaban desiertos.
Los tapaluces entornaos
y los toldos de mi Sierpes;
como veleros volcados,
impedían que ese Sol,
que era un Miura bien plantado
corneara los sombreros
de tratantes de ganado.

La Giralda adormecida
soñaba que la poseían.
Soñaba con príncipes árabes,
con bohemios, con poetas,
con toreros con artistas
que a sus pies se le rendían.

Rejas llenas de secretos
ardían de calor y de besos
y de promesas incumplidas.

Fachadas de piedras viejas
Llenas de historias dormidas
que nadie despertará.

Patios llenos de macetas
Con Vírgenes para rezar.

Las flores de los balcones,
de jardines y de plazas,
al despertarse la siesta
todas se ponían de pie
para saludar a la fresca
y emborrachaban la tarde
con perfumes de jazmines,
de geranios y azahares.

Sonaban los organillos
con los cuplés del momento
y el carro de los helados
pregonaba mantecaos




y en algunos veladores
se cantaban sentimientos.

En los portales sentados
Hacía tertulia el pueblo.

¡Que bonita es mi Sevilla!
¡Que sensual era su siesta!
Con esos labios abiertos
buscando agua fresquita,
buscando algún que otro beso.


Mercedes A. Alexandre

Copyright © Todos los derechos reservados.

Publicado el: 14-10-2003
Última modificación: 00-00-0000


página personal de Mercedes A. Alexandre


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