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portal de la palabra virtual portal de la palabra virtualno descansarán nuestros versos portal de la palabra virtualbajo la inerte sábana del olvido portal de la palabra virtualanaMía

El viento

Palanca de Dios es el dulce viento
cuando peina con su fuerza las montañas,
o si rompe el telar de las arañas
y nos da de Eolo el sentimiento.

Mueve airoso las aspas de molinos,
esparce el fuego de la selva ignota,
evapora ríos y la simple gota
que cubre el arenal y los caminos.

Es el viento, y tú también lo sabes,
la brisa que mueve los veleros,
la fuerza pronta que rompe los veneros
de las más temibles tempestades.

Pelea con los buques, las fragatas,
temor de capitanes y cruceros,
es espanto de valientes y de fieros
bergantines con bandera de piratas.

Irrumpe caliente en los desiertos,
es el simún que abrasa las laderas,
se siente en el mar y en las praderas
y hasta en los huesos secos de los muertos.

El viento será soplo de la tierra
y además el impulso de las hojas,
frescura del mar y en tardes rojas
la suavidad del aroma de las sierras.

En las mejores horas es el viento
carburante del vuelo de gaviotas,
en el cielo de las zonas muy remotas
anuncio del arribo del adviento.

Bendiga entonces Dios ese portento
de la fuerza invisible de su brazo
y nos envuelva su potente abrazo
con el divino soplo de su aliento.
















Julio Serrano Castillejos

Copyright © Todos los derechos reservados.

Publicado el: 29-08-2005
Última modificación: 02-05-2015


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