|
No desespero si el agua, trozada en vapores,
se arremolina tersa, bordada de espuma
vinindose a las orillas, como un gato
a mis pies hmedos que pisan la transparencia
como si de un puente rasgado se tratara
ests ah, en espera de algo, de la lejana
ms remota, que intenta trasvasar la acequia
Ah, donde dejaste la sombra, el cernidor de luces
alquitarado y provocador de sueos, inquietante
entretejido, entre la bruma y los sarcasmos del aire,
la yerba, embriagada de los sopores de las algas,
hace como que se cae del verde azulino y ocre
a los naranjas dormidos con algo de amarillo
justo all, donde nadie jams ha pisado un borde
No desespero si tu sombra, abigarrada entre los trapos
descoloridos del alba, vaga despojada de si misma
puede que, recin nacida de los estertores de la noche,
divague fantasmal y luminosa por el agua, trozada en gotas
sus colinas, vestidas de nubes deshiladas, apuntan su
sed a las sonrisas florecientes de aquella estacin desierta
donde duermen aletargados, el aire, el agua y algo de ti
|