Político y payaso
bufón del medio día,
enséñame tu gesto congelado
y las palabras necias de tu verbo.
¿Cuándo vas a pulir mi pensamiento
o vas a amortajar mi blanco sueño
sin burla y sin desprecio?
Te dices riguroso y verdadero…
cuando siempre atropellas a los pobres,
con mentiras y a la fe del sentimiento.
¿Cuando guiñas el ojo,
cuando ventilas tu silencio
y vendes con tus trampas el secreto
y la nostalgia intangible de tu pueblo?
Político, te sientes orgulloso
de tus cien rapaces felonías,
de tu armario cargado de tus trajes
con olor a naftalina,
del toque de lavanda de tu cuerpo,
del humo canallesco de tu mano,
del periplo rasgado que no haces,
de todas tus visiones…
de tu caudal ya seco
y del cieno de aquellos tus ultrajes.
Surgiste de la cumbre del paisaje
y en tu existencia inútil
dormiste en cantinas y congales
pues perdiste el equilibrio entre las sombras.
Hoy, padre de lo inmóvil,
fulgor de oscuras fiestas
y siempre en tus modernas bacanales
se duermen en tus brazos,
otrora tan intactos,
las huestes campesinas sin contacto.
Y se enjutan tus labios canallescos
y al conjuro de todas tus jornadas
se quiebra el corazón en mil pedazos
de tu Patria hoy infeliz
oliendo a mentiras y a Calvario.
Pero tú sin dolor, en tu agonía,
rebasas de los pobres la algarada
y juegas a los dados con su suerte.
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